Paula Robles Nettel
Exhaustos y
con sueño
entre la sábanas
blancas
dijiste
buenas noches aurora.
En ese mismo
instante
como aquella
lejana primera noche
antes de
que el sueño cerrará tu ojos,
me miraste
y sonreíste
mientras tu
mano entre la mía entrelazabas.
El más grande
tesoro sin palabras
de este
encuentro.
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