Eyjafjallajökull
Paula Robles Nettel
Sí, esos fueron los días de Eyjafjallajökull
cuando vencimos sus cimas
y el ardor de sus hielos,
nada ni nadie puede cambiarlo
porque ese momento en la historia
es nuestro, tuyo, mío
juntos y lejos.
Sí, esos fueron los días de Eyjafjallajökulll
y jamás volveré a beber
el alma de tus besos
ni a tener el epicentro de tu cuerpo vikingo
bello, fuerte, masculino y placentero.
Y de esos días de Berlín
quedan solo las hojas de un libro
con su tinta invisible e indeleble
que hojeadas lentamente
sacian mi necesidad de ti.
Sí, esos fueron los días de Eyjafjallajökull
esos fueron los días cuando vencimos
el hechizo de sus prohibitivas cenizas
recorrí montañas y largos caminos
y aquel hombre, indemnizando su daño
me llevo hacia ti,
a la máquina del tiempo.
Sí, esos fueron los días de Eyjafjallajökull
y después de ellos,
con tu llanto ya lejano
aquel, el que fue mi hombre y a su manera me amo
indemnizando los daños de nuestro antaño
rescató mi alma llevándome a casa, lejos de ti,
por montañas y largos caminos,
limpiando las devastadoras lagrimas
del oprobio de un amor
que terminó en un beso, un adiós,
y la duda de una vida en las entrañas,
su nombre a Johanne prometió,
a Johanne que nunca llegó.
Sí, esos fueron los días de Eyjafjallajökull
perenne primavera de abril
que hermosos fueron los días
cuando te tuve solo para mí.
Stavanger
2012, Oslo 2013, Stavanger 2013
-I-I-I -
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